miércoles, 15 de junio de 2011

Boadella: Valiente Por La Libertad

Boadella ultima la programación de la próxima temporada de los teatros del Canal. Ve como algo natural que Lluís Pasqual quisiera contar con la producción de «Amadeu» para el teatre Lliure, una institución con la que, dice, ha tenido siempre muy buena relación y con la que se siente muy vinculado.

—Le producirá satisfacción volver a Cataluña.

—En realidad no ha cambiado nada, y mantengo mis ideas con respecto a Els Joglars, sigo en mis trece. Pero «Amadeu» es una producción de un teatro público, los teatros del Canal, y no puedo impedir que salga, no podía decir que no a Barcelona.

—¿Y qué supone que el Lliure invite a Albert Boadella a llevar una producción suya?

—Es un teatro que siempre ha tenido conmigo la misma actitud. No ha sucedido así con el Teatre Nacional de Catalunya. Pero tanto en la época anterior de Álex Rigola como en la actual de Lluís Pasqual siempre he tenido las puertas abiertas; no solo yo, también Els Joglars. Hemos sido nosotros quienes hemos dicho que no al Lliure. Mi relación con esta institución siempre ha sido extraordinaria, he estado muy vinculado siempre al Lliure. Formé parte de su propia fundación, allí estrené mi primer «Ubú», es prácticamente lógico que quieran que vaya con un espectáculo mío.

—Esto prueba que hay una parte de la cultura catalana que no hace seguidismo político.

—Sería terrible que el cien por cien de la cultura catalana estuviera sometida a lo que yo denomino «el régimen». Hay una parte importante que lo está, pero no es el caso del teatre Lliure; sí de otras muchas instituciones teatrales y culturales. En una parte importante, la cultura catalana ha sido muy subvencionada por los medios públicos, y eso ha hecho que de alguna manera se hayan sometido al vasallaje.

—¿Y qué haría falta para que Els Joglars volvieran a actuar en Cataluña?

—Tendría que haber un cambio de régimen. Mientras yo no pueda pasear por Barcelona o Gerona sin que me llamen facha, es muy difícil que Joglars vuelva a Cataluña.

—Pero eso no sólo le pasa a usted. Los diputados autonómicos no pudieron ayer entrar con normalidad en el Parlament. ¿Qué le parece?

—En el fondo, es aquello de que quien siembra vientos recoge tempestades. Jugando, jugando a dividir entre buenos y malos catalanes, se acaba montando una sociedad crispada, y eso es lo que ha ocurrido en Cataluña. He de decir que me he reído mucho viendo las imágenes de lo que ocurrió en el Parlament.

—Su risa puede ser comprensible, pero no deja de ser una situación y una imagen terrible.

—Y peligrosa. Arcadi Espada ha hablado de la «batasunización» de España y me parece una imagen muy exacta de lo que está pasando. Es muy peligroso.

—¿Cuánto tiempo hace que Els Joglars no actúan en Cataluña?

—El último espectáculo que presentamos allí fue «Desde un lugar de Manhattan», así que hace unos seis años. Hay cinco espectáculos de Els Joglars que no han girado ya en Cataluña, y tampoco lo hará el próximo, que estrenaremos en septiembre en Madrid.

—¿Irá a Barcelona a montar «Amadeu»?

—No hará falta, tendrá temporada en Madrid y luego hará una gira, ya estará montado.

—¿Y usted va alguna vez a Barcelona, o directamente a su casa del Ampurdán?

—Solo voy a Barcelona al párking del AVE, y de allí directamente al jardín de mi casa. Es lo único que piso. No me gusta tener situaciones desagradables, y trato así de evitarlas.

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